album-anniversary · 4 de octubre de 2026
El legado de 'Canciones prohibidas' de Roberto Iniesta
Descubre cómo se gestó el icónico álbum 'Canciones prohibidas' en 1998.

La grabación de 'Canciones prohibidas' en Lorentzo Records
El verano de 1998 fue testigo de la creación de 'Canciones prohibidas' en los estudios Lorentzo Records, ubicados en Berriz, Vizcaya. Este disco, lanzado el 28 de septiembre de ese mismo año, contó con Iñaki 'Uoho' Antón como productor y Aitor Ariño como técnico de sonido. La grabación se caracterizó por la participación de un cuarteto de cuerda polaco, liderado por Arkadiusz Czyzewski, que aportó una dimensión única al álbum.
Robe y Uoho asumieron el papel de "hombres orquesta", tocando múltiples instrumentos y encargándose de gran parte de los arreglos. La producción de Uoho fue crucial para el distintivo del disco, que combinó el rock transgresivo característico de la banda con elementos más elaborados.
Mikel Irazoki se encargó del bajo en la grabación, mientras que José Ignacio Cantera debutó como batería, sustituyendo a Capi. La portada del disco, que presenta al "hombre del saco", es en realidad una imagen de Uoho, simbolizando su influencia en el proyecto.
Canciones clave de 'Canciones prohibidas'
El álbum "Canciones prohibidas" de Extremoduro es un compendio de temas que reflejan la esencia del rock transgresivo del grupo. "Salir" aborda la búsqueda de evasión a través del alcohol y las drogas, en un contexto de soledad y desamor. La repetición de "salir, beber, el rollo de siempre" se convierte en un mantra de la rutina de quienes buscan olvidar sus problemas mediante el desenfreno.
"Golfa" explora la lucha interna y la búsqueda de libertad personal. La letra menciona una compleja relación con las drogas, reflejando la dependencia y el ciclo de consumo del personaje femenino. La imagen de "romper las telarañas de tu corazón" representa la intención de liberar a alguien de su tristeza.
"Érase una Vez" ofrece una reflexión sobre la lucha interna y la búsqueda de libertad personal, presentando un mundo gris en contraste con el deseo de encontrar color en la vida. La frase "¿De qué me servirá estar tan colgado si al final... / Mi alma en un cajón tan negro?" se interpreta como una metáfora de la depresión y la sensación de estar atrapado en un estado emocional oscuro.