Bestiario · 6 canciónes
La amapola
La amapola en la obra de Extremoduro
La amapola, esa flor roja y silvestre, es el símbolo vegetal más persistente del cancionero de Extremoduro: aparece en siete canciones repartidas a lo largo de veintidós años, desde 1994 hasta 2016, y sobrevive incluso al final de la banda.
La primera es "Adiós Abanico, Que Llego el Aire", de Rock Transgresivo (1994), donde la flor aparece como algo que se cuida al pasar: "Voy caminando, y pienso en no pisar ni una amapola". Dos años después, en "Ábreme el Pecho y Registra" (Agila, 1996), ya no está en el suelo sino arriba, y sirve para medir un color: "El cielo estaba rojo como una amapola".
En Canciones prohibidas (1998) la amapola se vuelve un rostro, "Tu carita de amapola", en "Su Culo Es Miel", y en Yo, minoría absoluta (2002) aparece dos veces con dos papeles distintos: como una presencia que se aproxima, "Que se me acerca una amapola" ("Buitre No Come Alpiste"), y como una pregunta por la soledad, "¿Por qué anda sola esta amapola?" ("Hoy Te La Meto Hasta Las Orejas").
Después llega el uso más conocido, en "Si te vas..." (Material defectuoso, 2011), donde la flor ya no describe a nadie: la nombra. "Ojalá que se llame Amapola" es un deseo, no una comparación.
Y el motivo no se acaba con Extremoduro. En "Del tiempo perdido", de Destrozares (2016), ya en la etapa en solitario, Robe vuelve a la misma flor para hablar del tiempo que pasa: "Para ver crecer amapolas".
La amapola como símbolo de la naturaleza castúa
Leídos en fila, los siete versos dibujan un mismo gesto. La amapola es la flor que crece al borde del camino sin que nadie la plante, y Robe la emplea como metáfora de lo que florece al margen de lo controlado: una imagen que resuena con su estilo transgresivo y con la naturaleza castúa del entorno extremeño en el que se crió.
De ahí que la flor cambie de función según la canción, color, cara, compañía, nombre propio, paso del tiempo, sin cambiar de sentido: siempre es lo salvaje y lo efímero, una belleza que no se cultiva y que dura poco. Esa doble condición la enlaza con los otros dos motivos que la acompañan en el cancionero, el deseo y la libertad, y explica que sea más que un elemento decorativo: es un emblema de la visión poética de Robe y de su arraigo a la tierra.
Canciones
Adiós Abanico, Que Llego el Aire
Extremoduro · Rock Transgresivo (1994)
Ábreme el Pecho y Registra
Extremoduro · Agila (1996)
Su Culo Es Miel
Extremoduro · Canciones prohibidas (1998)
Hoy Te La Meto Hasta Las Orejas
Extremoduro · Yo, minoría absoluta (2002)
Buitre No Come Alpiste
Extremoduro · Yo, minoría absoluta (2002)
Si te vas...
Extremoduro · Material defectuoso (2011)